VOLAR
 
Quién dice que el ser humano no puede volar?. Yo he volado. Claro que para ello he tenido que subir a un avión y, a 4000 metros, saltar al vacío.
 
No hay emoción comparable a la sensación de volar. Es una sensación de libertad, de ser un pájaro, observando el entorno con nueva vísión. Primero ves un mapa, lejano. Mientras cortas el aire en caída libre, a 200 por hora, no te da tiempo de pensar, sólo sientes que vuelas por encina de las nubes, te parece increíble, un sueño. A medida que se va acercando la tierra, se van distinguiendo algunos detalles: el golfo de Rosas, los canales de Empuriabrava, luego las casas y por fin la pista de aterrizaje, que al principio es un puntito y que se va agrandando hasta posarte suavemente en ella.
 
Es el viejo sueño de todos los hombres a lo largo de la historia: imitar a Ícaro. Ya que al hombre se le han negado las alas, al menos tenemos la posibilidad de "volar", aunque sea en tándem y con la ayuda de un paracaídas para aterrizar.
 
Ha sido una experiencia emocionante, que recomiendo a todos, sin distinción de edad. Vale la pena.
 
Dominic
Noviembre de 2009
 

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