RÉPLICA A "LA MUJER DEL CÉSAR NO SÓLO TIENE..."
 
Política, del griego politikós, "ciudadano, civil, relativo al ordenamiento de la ciudad"

       Esperaba encontrar la respuesta al titular "La mujer del César no sólo tiene..." en el texto del artículo. A ver que es lo que tiene/tienen que parecer además de ser los promotores, constructores y responsables del campo rústico de golf. Yo e, imagino, todos los que hemos leído con interés el texto. Pero no lo he/hemos encontrado. Sí he creído encontrar, entre paradojas, retóricas, frases subordinadas, vida y milagros y citas varias, una tímida aunque latente crítica a dicho "mundo paradisíaco" que Vicente pintó del complejo deportivo de Trasoto. Y la verdad es que sigo sin comprenderlo.

       Hago referencia a lo que significa la palabra política porque en el artículo de referencia se dice que "el motor de la política en El Maderal y en la Conchinchina es la diplomacia, o sea, el saberse ganar a la gente". Saber, no saberse, ganarse a la gente sirve para ganar unas elecciones, para hacer un negocio o para ser el presidente de una peña, entre otras cosas, pero hacer política es otra cosa, tal y como describió Aristóteles en su obra titulada precisamente Política. Hacer política es gobernar para el pueblo y en su interés, aunque a veces las decisiones para conseguir dicho interés puedan ser impopulares. Término éste claramente contrario a lo que significa diplomacia. Es la misma relación existente entre estudiar para ser médico y ejercer. Seguro que los inútiles del SACYL, de cuya ineptitud también mi familia ha sido víctima, confunden las dos cosas. Suerte en ese pleito, por cierto.

       ¿Es lo mejor para el pueblo, el de El Maderal o el de La Conchinchina, tener un prado perdido, lleno de maleza e inútil? ¿Lo es mantener un pilón durante años rodeado de inmundicias que daban la bienvenida a todo aquel que visitara El Maderal y a algunos vecinos, que es lo que veían nada más salir de casa? ¿Tiene algún beneficio consentir que el urbanismo sea un caos de colores, estilos y caprichos? ¿Permitir que posibles subvenciones pasaran de largo porque podían fomentar cosas tan letales como el deporte y el esparcimiento? ¿Poner un vertedero pegado a la carretera que llega al pueblo? Quizá no, aunque de cara a algunos habitantes del lugar es bastante diplomático.

       Para que el mundo entero lo sepa (ventaja que ofrece Internet y que es lo que realmente hace de la red algo sublime) lo único que se ha hecho para construir el campo de golf rústico es limpiar un prado, segarlo y hacerle unos agujeros, me parece que nueve. Acojonante. Y gratis. Menos las horas de Milín (el alguacil) y "Pituso". Supongo que la economía del pueblo podrá reponerse da tal estipendio. No ha habido que expropiar tierras, ni que recalificarlas, tampoco se ha echado a nadie de su casa, ni prohibido el uso del lugar para cualquier otro disfrute, como pasear o revolcarse.

       Del mismo modo que leí el artículo al que hago referencia, escrito por Alfonso Toribio, he leído el de Vicente. Y hay que hilar muy pero que muy fino para afirmar primero, que Vicente es de derechas (cosa que sabemos los que le conocemos, pero imposible de adivinar en su texto), segundo, que hay un artículo de opinión política encubierto y tercero, que el autor de la réplica (me refiero ahora a Alfonso Toribio) piensa que el campo es bueno, aunque casi al final lo afirme.

       Ser de izquierdas es pensar más en el conjunto que en la unidad, y de derechas lo contrario. Jugar al golf no es más de derechas que jugar a la petanca o al escondite. Ni jugar al tute más de izquierdas que jugar al pádel. Estoy seguro de que nadie pensaba en ideologías cuando se puso manos a la obra con el campo de Trasoto. También estoy seguro de que sus detractores piensan más en la procedencia política de la alcaldesa, que en lo bien o mal que ha quedado el nuevo Trasoto.
 
Roberto Matías
Diciembre de 2008
 

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