Quiero decirte, Ana, que estoy absolutamente de acuerdo con tu comentario sobre la igualdad. Sin matizaciones. Yo no comenté nada sobre ese tema porque quizá no supe como enfocarlo, pero estoy encantado de como lo has hecho tú. Totalmente de acuerdo.
Sobre tu último escrito, Roberto, tengo que decirte que me parece bien que no pongas en duda la legitimidad de los resultados electorales y que no te refieras a los votantes cuando hablas de las ovejas.
Con carácter general, creo que entre lo que se dice y lo que se quiere decir debería haber la menor distancia posible, para no tener que estar haciendo tantas aclaraciones.
Respecto a la intrascendencia o trascendencia de las personas no quiero profundizar, pues me parece una cuestión más espiritual que política.
Lo que sí me interesa de los políticos es que sean honrados, serios, honestos, consecuentes, ecuánimes, solidarios..., cualidades, todas ellas, que tiene la vicepresidenta del gobierno. “Son opiniones y sensaciones”.
También estoy de acuerdo contigo, Roberto, en que es bueno que exista un Ministerio de Igualdad y en que algunos aspectos deberían incluirse en Educación; Educación para la Ciudadanía.
Cualquier mujer trabajadora que realizando el mismo trabajo que un hombre cobre menos dinero, está más capacitada para opinar sobre desigualdades que una empresaria con premio.
Respecto a lo de Martinsa-Fadesa, empresa con capital privado, no entiendo que podía haber hecho el gobierno. Estamos en una economía de mercado, un sistema capitalista y ultraliberal en lo económico. El gobierno no tiene nada que hacer en la gestión de una empresa privada.
Desde mi punto de vista este es el auténtico origen de la crisis: el capitalismo salvaje. La banca de EEUU ha estado concediendo hipotecas sin control (hipotecas basura) a gente que no podía devolverlas. Estas han sido vendidas a bancos de todo el mundo que al no poder recuperarlas han tenido pérdidas millonarias y cuando el “dinero” tose todo el mundo se constipa.
Con una economía más intervenida por el poder político, con una banca más vigilada, no habríamos llegado a ésta situación. El poder no lo tiene la política, lo tiene el “dinero” y éste lo tienen los bancos y las multinacionales.
Esta crisis es consecuencia de una economía ultraliberal y neoconservadora inspirada por el señor Bush (lo de señor es porque hoy tengo un día tranquilo). El futuro de la economía mundial hay que empezar a construirlo ahora. Debería estar basado en la ética empresarial, en la libertad VIGILADA de la actividad bancaria internacional; no vale todo para obtener el máximo beneficio. Hay que contar con los países en vías de desarrollo. Occidente debe volver la vista al tercer mundo, pero no para saquearlo como hasta ahora. Si la economía está globalizada, también deberían estarlo la lucha contra el hambre y la enfermedad, los derechos humanos...,pero de verdad, no con palabras huecas y vacías de contenido. El futuro será así o no será.
|