PARADIGMAS
 
Quiero felicitar a Luismi “El Potaje”, primo carnal mío, por la plasticidad y elegancia de sus argumentaciones, en fin, felicitarlo por lo redondo de su artículo, en el que además veo maestría en el uso del castellano y elocuencia expositiva y argumentativa, frente a alguien que no da la talla ni como crítico literario ni como articulista.
Espero, primo, que no nos sigas privando de tu hábil manera para rebatir y defender ideas, cosa que haces sin levantar la voz, pero hablando claro y fuerte y con valentía. “El Potaje” prescinde del ladrido y el graznido y rehúye la yuxtapuesta simpleza de quien, muy verde en la pluma aún, puede que haya ido a por lana y haya vuelto trasquilado, y es que, no por gritar, uno es más persuasivo y convincente, ni más bizarro tampoco.
Sin mencionar faunas lanosas, ni su arcádico pastoreo ni la Afrenta de Corpes, pero sí con pedagogía, argumentos y claridad, has dado en el clavo eligiendo sabiamente el martillo, y lo has hecho con la pluma, que bien usada, siempre es más poderosa que la espada o el aullido de quien, seguro que mejor se defiende en cosas de mecánica que en asuntos del Parnaso.
 
Por lo que se refiere al contenido de tu artículo, comparto comas inducidos y puntos de vista. Solo los necios no comprenden la categoría, la honradez, la inteligencia, la sensatez y la sensibilidad de la vicepresidenta, como política de altísimo nivel, y como persona íntegra. Por lo que se refiere a lo del “accidente en la Moncloa” del 2004 o a lo de la “hipnosis”, yo añadiría, que subyacen en esas expresiones, rasgos “fascistoides”, pues no se respetan los sagrados resultados de la urnas y encima se insulta a los ciudadanos.
La desafortunada frase de Aznar ante el triunfo de Obama es otro caso típico de “derechona fascistoide”, en la que es notoria la falta de respeto al veredicto inapelable de los votos. “Exotismo histórico”, dijo el muy plumilla torva, gran calzador de coturnos, quien se queda sin medalla en su casillero, aun habiendo interpretado meritoriamente su trágico papel de perrito faldero en el escenario ventoso de las Azores.
 
Aunque a mí no me gustó nunca Churchill, reconozco su valía como político. Si se me permite una “cita” (sólo una, porfa) atribuida a este grueso aristócrata inglés, gran fumador de puros, diré que dijo que “Lo que desgasta no es el estar en el poder, sino el no estar en él”. ¡Qué razón tenía! pues eso es lo que le pasa al PP ahora, ya que lo que lo está desgastando y desmoronando, es el haber perdido dos elecciones generales consecutivas y no tener un líder sólido, que a su vez hace que la guerra, en el PP de aquí de Madrid, esté que arde; ahora se espían ellos mismos hasta cuando van a cagar. En fin, algo huele mal en el PP de Madrid, que desde mi punto de vista comienza a padecer el “Síndrome de Diógenes”, pues va acumulando tanta basura (por las luchas internas para situarse bien en una hipotética defenestración de Rajoy) que puede que le estalle a los propios protagonistas en las narices, haciendo que los vecinos, es decir, los votantes, escapen ante tal edor nauseabundo, y entonces se cumpla el dicho de… “Éramos pocos, y parió la gata”.
 
En fin, reitero mi felicitación, primo, por expresarte con estilo, cordura, libertad y esclarecedor contenido, además de ofrecerle a algunos un baño fresco y oxigenado de lo que significa ser demócrata y en qué consiste la democracia, aunque como bien dices en algún punto de tu artículo, resulta cansino tener que repetir lo obvio.
 
Alfonso Toribio
Enero de 2009
 

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