Esta tarde en la terraza del bar de Mariano, en El Maderal, leía la “La Opinión” debido a que alguien me dijo que se publicaba en la sección “Comarcas” una noticia en que denuncia Demetria, nuestra alcaldesa, ciertos actos vandálicos que han destrozado bienes de todos. Luego leí el artículo de Barrueco hasta el final, y a medida que avanzaba, iba perdiendo el interés. Eché un vistazo a los otros articulistas, empecé a leer a Carmen Ferreras, y corté a pocas líneas leídas, porque lo que atrae la atención del lector es una buena introducción, y esta mujer hablaba de ahogados cuando la gente más se baña y de accidentes cuando más coches lúdicos y vacacionales andan por las carreteras.
En fin, perdí el interés por los articulistas, cerré el periódico y me fui a la última página, donde nada más observar que la mujer de un futbolista era noticia, ese magnánimo acontecimiento casi acaba con las pocas ganas que me habían dejado los otros dos articulistas de leer, sin embargo, sorpresa, me encuentro debajo de la tía esa buena un señor artículo que habla del Premio Nóbel recientemente fallecido y de la represión brutal de un tal Stalin, y, no porque no conociera muchos de los hechos narrados, sino porque descubrí en ellos continente y contenido que superaba con creces, desde mi punto de vista, a todo lo leído anteriormente, los leí con devoción. Me cautivó el artículo-crónica de su autor, quizá sólo porque le vi una cierta altura estética y maestría en la pluma. La estética hace que un tema trillado sea interesante.
Luego, en la efervescencia de haber leído algo que me había llenado, inicié la lectura de Llamero y se me cayó el alma a los píes mientras me preguntaba si el mencionado tiene columna en el periódico por enchufe. Resulta bochornoso lo que dice. Aunque algo nos indique al principio, en su incoherente intención comunicativa, deja entrever, en el cuerpo del artículo o lo que sea, que puede ser positiva la despoblación de Zamora y provincia y que un microscopio o un telescopio pueden ayudar a verlo así, es decir, como algo bueno. Yo le recomiendo al tal “Llamero Solitario”, que en vez de hablar de instrumentos de precisión a corta o larga distancia, se compre unas gafas adecuadas, y observe la trágica realidad de Zamora… y provincia, tragedia que tiene que ver mucho con su despoblamiento. A lo mejor de eso, del despoblamiento, tienen que ver algo pensamientos tan abigarrados y campantes como el de este mojafolios.
Alfonso Toribio Toribio
El Maderal (Zamora)
PD: Este que sigue es el diagnóstico certero que también he enviado al periodicucho provincial de Zamora, quien se hace llamar, parece ser que incongruentemente, “La Opinión de Zamora”, y lo doy como médico avezado que soy en comentario de textos y su intención comunicativa:
DIAGNÓSTICO:
Las dictaduras se caracterizan por controlar los medios de comunicación, y por no aceptar y reprimir aquellas ideas que chocan contra su monolítico status. El artículo que me gustó leer dice que Alexander Solzhenitsyn fue perseguido por tratar con ironía el bigote de Stalin y en la Unión Soviética no se hubiera publicado nunca.
El corporativismo es un tipo de censura que practican ustedes hoy en día. Él tiene algo de mezquino y ruin en las entrañas. Huele mal el corporativismo, y en este caso tiene que ver mucho con coartar la libertad de opinión que no se adapte a grey precisa o rebaño concreto. ¡Esta pluma dice que os den morcillas que no revienten en el asador!
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