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Esta tarde,
cielo gris, de la hoy altura plomiza,
cristal asardinado ahora.
Tú iluminas, cielo gris, el rojo recuerdo,
donde un día, o un tiempo de rosas, brilló polícromo
diamante, de alondras lleno,
derramado en besos y cinturas cantoras,
cual áurea góndola, tranquila irisada,
que meciera mi deseo en nana infinita.
Divina eras, azul de mil océanos interiores,
enjambre melódico, panales derramabas,
y cautiva estabas en tu pelo moreno, y en mi boca,
que te besaba noche tras noche,
y te nombraba entre todas.
Yo, dije siempre, que eras un racimo,
que andabas por el vino ardiendo,
consumiéndote dorada, en los oros de tus ojos,
que me miraban,
como quien mira un sueño.
Digo, esta tarde, soberano pasajero de la vida,
que no hay nada, nada como las chispas de unos ojos,
cuando te miran desde una dulce llama enamorada.
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BREVE COMENTARIO:
“El Modernismo” fue un movimiento literario hispanoamericano, cuya máxima figura fue Rubén Darío, quien lo introdujo en España en 1892. En un principio fue antiespañol, antimetrópoli (A excepción de Bécquer), de ahí que El Parnasianismo, fundado por el francés Goutier (l´ART POUR L´ART), y El Simbolismo, movimiento también francés (Baudelaire en principio, y luego Mallarmé, Rimbaud y Verlaine), sirvieran de síntesis al Modernismo.
El Modernismo fue uno de los movimientos más influyentes y fecundos de la lírica española. Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán, entre otros, fueron en sus inicios modernistas, y no se entendería la llamada “Epoca de Plata” de la lírica española (“Generación de 1927”, muy especialmente), sin el camino, de innovación profunda, abierto por los modernistas.
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| | Alfonso Toribio | |
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Lirio, en tu boca, una rosa,
que si me acerco a besarla,
se desvanece, y se aloja loca
en la brisa tenue de la madrugada escalonada.
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