Este personaje era, según me ha contado gente que lo conoció, lo que se denomina
vulgarmente un “bocazas”. Basten tres ejemplos. Quizá sea en este primero donde el epíteto de “bocazas” le
venga como anillo al dedo:
a) “El de las Borlas” va a darle de beber agua a las vacas al pilón muy de mañana, y se
encuentra con dos mujeres en un intervalo de tres minutos:
Primera mujer: ¡Buenos días, Carlos! ¿Qué tal has pasado la noche?
Respuesta de Carlos: Haber dormido conmigo, y así lo sabrías.
Segunda mujer: ¡Buenos días, Carlos!
Carlos en directa: ¡Oye, maja! ¿Me lo das?
La mujer: ¡No, sinvergüenza!
Carlos: Pues caga en él, que eso hacen las vacas.
b) La noche de “Los Títeres”.
Carlos el de las Borlas manda dar el pregón de que esta noche hay títeres a las nueve. El salón a esa
hora, lleno. Cada cual, como era usanza, llevaba la silla de casa. Se hacen las diez y los traseros ya
queman en las sillas. El griterío pidiendo que salgan los artistas es ensordecedor, pero al final el que
sale a escena es “El de las Borlas”:
- Disculpen las molestias, pero los señores títeres no han podido venir por fuerza mayor.
Dicen que esa noche, si le echan mano, Carlos habría pasado a mejor vida.
c) “Yo sé quienes han sido”.
Se había cometido un robo relevante en El Maderal, y el alcalde, a demanda de los robados, había requerido
la presencia de “La Guardia Civil Caminera”. Había un grupo de hombres en “La Esquina” comentando el caso,
en ese grupo se encontraba, cómo no, “El de las Borlas”. “La Guardia” pasa por allí, se detiene, y le
pregunta al grupo, ya que suponían que había más de uno envuelto en el ajo:
- ¿Ustedes saben si anoche hubo forasteros en el pueblo, o nos pueden dar alguna pista que…?
En esto que salta sin ton ni son, pero ufano, Carlos el de las Borlas:
- Señores guardias, yo sé quienes han sido.
- Pues acompáñenos al ayuntamiento, si es tan amable, y nos lo ratifique allí.
Uno de los guardias se pone a tomarle declaración y después de… “En El Maderal a día tantos de ……… Don tal
y tal con DNI cual, que afirma saber quiénes han sido, declara”… llega la pregunta:
- Díganos ahora quiénes han sido los autores del robo.
- Señores guardias, han sido los ladrones.
Cuentan que si de otras se había librado, ésta no se la levantó ni la caridad, pues tuvo que guardar cama
unos días para hacerse curas en los cardenales que le produjeron los golpes de la enfurecida guardia.
Igual que puede haber habido algún “rara avis” suelto estas navidades por “La Villa”,
cobarde, bocazas, vulgar y soez, donde haya uno, hay que decir en favor del tal Carlos el de las Borlas,
que no carecía de un cierto sentido del humor, humor negro, muy negro, si queréis, pero humor al fin y al
cabo, y sobre todo, decía las cosas de cara.
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