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La Diputación ampara un proyecto experimental para intentar introducir en Zamora un cereal de origen etíope con grandes propiedades naturales y apto para celíacos.
IRENE GÓMEZ.¿Puede ser el teff una alternativa a la agricultura convencional en la provincia de Zamora? En su posible introducción trabaja la Diputación junto a un puñado de agricultores y una empresa de origen holandés que se encarga de dar salida al producto en el mercado.
Pero, ¿qué es el teff? El teff, un término que empieza a adquirir cierta familiaridad entre los productores ecológicos de la provincia, es un cereal rico en energía, que crece originariamente en Etiopía, donde constituye una base fundamental para la alimentación. «Es lo que el trigo para nosotros», concluye Egbert J. Sonneveld, un holandés afincado en Palencia y responsable de la comercialización de la gramínea en España. Esta semana se ha desplazado a Zamora para seguir, "in situ", la siega del cereal en las dos parcelas de la finca de La Aldehuela, propiedad de la Diputación, donde se ha sembrado de forma experimental para verificar los métodos más adecuados de adaptación al medio.
Una de las grandes ventajas del teff es la carencia de gluten, por lo que puede encontrar un nicho de mercado entre los enfermos celíacos. Además «está muy cargado de fibras, hierro, calcio, proteínas especiales y también carbohidratos resistentes que se comportan como una fibra en nuestros cuerpos», explica Sonneveld. La cualidad natural es una de sus mejores cartas de presentación. Y así lo intuyó un grupo de holandeses que hace ocho años se presentaron en Etiopía con el objetivo de comprar teff para su consumo en los países desarrollados. El Gobierno no aceptó la "usurpación" de un producto básico en uno de los países más pobres de la tierra, donde buena parte de la población pasa hambre. A lo sumo aceptó la posibilidad de experimentar con sus variedades, para lo cual la empresa holandesa pagó una licencia. Los ensayos en Holanda no han dado los resultados esperados y ahora se experimenta en Castilla y León, concretamente en parcelas de Zamora, Valladolid, Palencia y Burgos, donde se pretende instalar el granero de un cereal «con gran proyección de futuro», según sus más férreos defensores.
La introducción del teff ecológico en Zamora ha llegado así de la mano de la institución provincial, siguiendo la estela de los experimentos realizados por la Diputación de Palencia. Media docena de agricultores, estimulados por los ensayos que se realizan en la finca de La Aldehuela, se han embarcado este año en la experiencia, llegándose a sembrar unas cincuenta hectáreas en la provincia con unos resultados desiguales. Una conclusión parece clara: se da mejor en regadío que en secano. «Hemos sufrido la abundancia de agua en abril y mayo, y un verano muy seco y de mucho calor. Hemos visto que la planta no aguanta tanto tiempo con estas condiciones extremas», explica Egbert J. Sonneveld.
En cualquier caso, fuentes de la Diputación Provincial apuntan la conveniencia de continuar experimentando con el cereal africano para determinar las posibilidades reales de sembrarlo en Zamora y la consiguiente rentabilidad para los agricultores, que al final es el objetivo fundamental de esta iniciativa pionera. «Para obtener mayores beneficios, en principio hay que cultivarlo en regadío», coinciden Sonneveld y Jesús Sastre, uno de los cultivadores de teff pioneros en Zamora. «Por mi experiencia creo que puede ser realmente interesante porque se adapta bien al clima, sobre todo en regadío», incide el agricultor de El Maderal.
Y, lo que es más importante, la venta está garantizada. «Todo lo que vamos a cosechar ya está vendido porque el mundo entero está esperando el teff y no hay producción en este momento», explica el empresario holandés, confiado en que los agricultores zamoranos puedan ver posibilidades de futuro en este tipo de cultivo. «Etiopía sigue diciendo que no lo quiere exportar y las cualidades de este producto están contrastadas».
Sonneveld recurre al ejemplo de los atletas etíopes de larga distancia, especialistas en cosechar medallas, para justificar el «dopping natural» que el teff supone en los deportistas. Sin embargo, coincide con los técnicos de la Diputación de Zamora en continuar haciendo pruebas para definir las posibilidades reales de éxito de este producto en la provincia, sembrado hasta el momento en el sistema ecológico. En principio la empresa paga entre 0,50 y un euro el kilo y calcula que se puede obtener una producción media que podría oscilar entre «los 700 kilos y las dos toneladas».
Jesús Sastre: «Se adapta bien al clima, sobre todo al regadío, y puede dar dos cosechas»
Jesús Sastre, agricultor de El Maderal, es uno de los pioneros en la introducción de la
agricultura ecológica en Zamora. Con ocho años de experiencia a sus
espaldas, Sastre ha ido realizando rotaciones con diversos cultivos,
fundamentalmente cereal, y no ha dudado en embarcarse ahora en la aventura
del teff. Con la primera cosecha recogida, Jesús Sastre considera que el cereal de origen etíope «puede ser un producto alternativo bastante interesante para el agricultor». Con la voz de su experiencia asegura que «se adapta bien al clima, sobre todo al regadío» y además, al germinar en un ciclo corto -de dos meses y medio a tres meses-, «las tierras no se esquilman» y, «si acompaña la temperatura durante la primavera, se puede llegar a dos cosechas».
Como experiencia piloto,
este agricultor de El
Maderal ha sembrado 30 hectáreas, combinando el secano con el
regadío, lo que le permite optar por el último, aunque puntualice que una
sola siembra puede resultar insuficiente para comprobar los verdaderos
resultados. «Este año no ha sido el más propicio porque hizo mucho frío y
es una planta que necesita calor. Tiene un ciclo parecido al de la
remolacha o el maíz, en cuanto a temperatura. En cambio, respecto al agua,
con unos riegos de apoyo es suficiente». Con la primera cosecha, Jesús Sastre hace un balance positivo, con la posibilidad de doblar la producción. De hecho, en su caso después de cosecharlo ya tiene en flor la segunda germinación del teff. «Si acompaña la primavera estoy convencido de que se puede llegar a dos cosechas. La primera sembrando en abril y lo recoges a primeros de junio o últimos de julio, y la segunda sería para cosechar en septiembre».
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