El cadáver estaba enganchado en la vegetación de una isla del río Duero.
Como muchas mañanas, se dirigía hacia una pequeña isla que hay junto a las aceñas de Gijón, en el río Duero, donde tiene un pequeño cobertizo en el que pasa su tiempo. Ayer, hacia el mediodía, vio que algo estaba atrapado entre las ramas de la isla hasta que comprobó que se trataba de una persona. El ex policía que descubrió el cadáver avisó inmediatamente a la Comisaría. Varias dotaciones de agentes y bomberos se desplazaron hasta la zona, cerca del colegio Amor de Dios, y emprendieron los trabajos de rescate.
Aunque el cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición, algunos efectos personales, como las llaves, y los restos del calzado y de la ropa permitieron augurar que se trataba de Porfirio López, de 56 años, quien desapareció el pasado 1 de enero. Su familia fue avisada de inmediato de la localización de un cadáver en el río y que, en principio, podría tratarse de Porfirio López, ya que era la única persona que figuraba como desaparecida en las denuncias de la Policía y de la Guardia Civil en estos momentos.
El cadáver fue trasladado hacia las tres y media de la tarde al Hospital Virgen de la Concha, donde el forense le practicó la autopsia para confirmar la identidad.
Justamente el lunes, un familiar de Porfirio López se entrevistó con la subdelegada del Gobierno, Josefa Chicote, para manifestar su queja por los mínimos dispositivos de búsqueda que se habían puesto en marcha desde que se denunció la desaparición, situación que había generado angustia e incertidumbre porque se desconocía si estaría o no vivo. La familia ya mostró su malestar a finales de enero, ya que sólo los amigos, los más allegados y los voluntarios de Protección Civil habían rastreado las zonas por donde se sospechaba que podía haber desaparecido.
Los familiares mostraron su convencimiento de que «la Policía no había hecho nada» por encontrarle, ni habían comunicado la desaparición a otras provincias donde sospechaban que podía haberse trasladado ni habían hecho búsquedas por el río o las orillas. Sólo los voluntarios de Protección Civil salieron con sus lanchas para rastrear zonas del Duero comprendidas entre el Puente de Piedra, donde al parecer había testigos que le habían visto por esa zona el día de la desaparición, y la carretera de Carrascal, muy cerca de donde ayer apareció el cadáver enganchado a la vegetación.
Porfirio López, natural de El Maderal, aunque residía en Zamora, sufría depresiones y recientemente había fallecido su padre. Los días previos a su desaparición también había visitado en varias ocasiones la zona de Entrepuentes y los paseos ribereños del río Duero a su paso por la capital zamorana.
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