La familia identificó ayer, gracias a los objetos personales, a Porfirio López cuyo cuerpo fue hallado por un policía jubilado cuando iba a pescar.
SUSANA ARIZAGA. El Duero le devolvió ayer aguas abajo, a un kilómetro del Puente de Piedra, donde se le vio por última vez. La maraña formada por unos troncos retuvo su cuerpo en las aceñas de Gijón, cerca de una isleta del Duero hasta donde le empujo la crecida del río tras la lluvia de los últimos días. El terrible presagio de alguno de sus familiares fue tristemente confirmado ayer, tras reconocer los objetos personales hallados con el cadáver: El hombre rescatado por los bomberos de la capital hacia las 14.20 horas era Porfirio López del Canto. Su familia le había visto por última vez la mañana de Año Nuevo, antes de que saliera a pasear, como solía hacer, aunque ese día desvió su itinerario más habitual y se dirigió al Puente de Piedra, donde se perdió su pista. Porfirio, de 56 años y funcionario de Correos jubilado, sufría una severa depresión, explicó su familia, que ayer afrontaba «un duro golpe», cuando denunciaron públicamente su desaparición el seis de enero para solicitar la colaboración ciudadana y tratar de localizarle. «Estamos deshechos, estaba con una depresión muy grave desde hace años». Era hijo único, «su padre había muerto...» y a su madre le habían diagnosticado poco antes de su desaparición una enfermedad grave. Al parecer Porfirio se vio desbordado. Dejó su casa sin documentación y sin mostrar una actitud diferente a la de otros días. La noticia del hallazgo de su cadáver ha provocado una honda consternación a su familia, que apenas sin poder pronunciar palabra agradecía la cooperación de los zamoranos durante estas semanas de incertidumbre y angustia.
Porfirio fue localizado hacia las 13.05 horas de ayer, en las inmediaciones de una caseta que un policía nacional jubilado frecuenta para pescar con su barca. El hombre avistó el cuerpo, atrapado entre unos troncos, en el centro del Duero, al lado de la isla que está por debajo de las aceñas de Gijón. Inmediatamente dio aviso a la Comisaría de Zamora. El servicio de emergencias 112 contactó con los bomberos de la capital hacia las 13.15, que un cuarto de hora más tarde se personaban en el lugar para rescatar al hombre. Una operación que, según los bomberos, no fue complicada y en diez minutos el cadáver estaba fuera del agua. Al parecer, el fallecido llevaba varios días en esa zona, ya que tenía restos de lodo.
Se desconoce el punto exacto en el que cayó al río y se cree que la crecida del Duero le arrastraría hasta allí. Estaba previsto que a las 19.00 horas se le practicara la autopsia en el Hospital Virgen de la Concha, lo que permitirá confirmar definitivamente su identidad con las pruebas de ADN. La familia aún no había decidido ayer cuándo será el entierro.
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