LA UVA, UN MOTOR INCOMBUSTIBLE
 
De derecha a izquierda, José, el bodeguero; Manuel Salvador, el director comercial, y dos directivos de la cooperativa / Foto Oratio (Miguel Rodriguez Gomez) El municipio posee el 65 por ciento de los viñedos de la DO Tierra del Vino, mientras la mitad de sus viticultores ha puesto sus esperanzas en la cooperativa Viña Escuderos.

ORATIO COMUNICACIÓN. Bastan sólo unos datos para realizar un acercamiento certero a la realidad de Villamor de los Escuderos, un pueblo de Tierra del Vino cuyas estructura urbanística permanece intocada desde hace décadas, recordando el esplendor rural de mediados del siglo pasado. El noventa por ciento de los vecinos de Villamor se dedica a la agricultura y la práctica totalidad de ellos, a la viticultura. Asimismo, en su término municipal se cultiva el 65 por ciento de la uva que se emplea en la DO Tierra del Vino, nacida en 2007. Razón tiene María Isabel Escribano, alcaldesa de Villamor, al afirmar que «la viticultura ha sido siempre nuestro motor». Un dato más: La mitad de sus viticultores optaron en 1999 por adherirse a un proyecto ilusionante que hoy es una realidad: la cooperativa Viña Escuderos.
 
Formada por 37 socios y con Evelio Lozano como presidente, la joven bodega Viña Escuderos representa en buena parte las esperanzas de un pueblo afectado por una tasa de natalidad extremadamente baja. Una parte del pueblo decidió optar por esta iniciativa, la otra parte se quedó al margen. Hasta ese momento, la abundante uva que se cosechaba en la localidad se vendía íntegra para su transformación en otras bodegas, lo que reportaba pingües beneficios a los vecinos. Todas ellas en el exterior, salvo la bodega Casaseca, un negocio de carácter familiar.
 
Junto a estos emprendedores de Villamor se unieron tres viticultores de la vecina El Maderal y otro más de Fuentesaúco. Juntos emprendieron el largo camino de apostar por una cooperativa que en el año 2001, sin esperar a la construcción de las instalaciones, produjo el primer vino bajo la marca Piornal en una bodega tradicional de uno de los socios. Con la construcción de la nueva bodega, situada a la entrada de la localidad, los socios decidieron cambiar la marca Piornal -los vecinos de una localidad cacereña del mismo nombre podían haber plantado batalla por el nombre- y la sustituyeron por Gavión, como se conoce la parcela en la que están ubicadas las dependencias.
 
«La bodega se hizo con mucho esfuerzo para los socios, a base de apoyar y apoyar con dinero», reconoce Juan Carlos Esteban, uno de los directivos de la cooperativa. De esta forma, la actividad echó a andar de una manera profesional y hoy se emplean unos 200.000 kilos de uvas, aunque Viña Escuderos tiene capacidad para el doble.
 
La andadura de la cooperativa en estos años ha tenido más luces que sombras. Su producto comenzó como un Vino de Calidad Producido en Región Determinada (VCPRD).
 
El 27 de abril de 2007 se integró en la recién nacida Denominación de Origen "Tierra del Vino", título que apareció a la par de la marca "Arribes del Duero" y que han convertido a Zamora en la provincia con un mayor número de denominaciones de este tipo.
 
La producción de caldos en Viña Escuderos ha crecido al calor de los numerosos reconocimientos a la calidad de sus productos. Manojo de Oro (2005) y de Plata (2004); Zarcillo de Bronce y de Plata (2003) y Bacchus de Bronce y de Plata (2004) son los galardones que abren el camino para la cooperativa de Villamor. «En cuanto a los reconocimientos nos ha ido bien, pero nuestro trabajo no se ha visto reflejado en dinero», asegura Juan Carlos Esteban.
 
Y ahí es donde se muestra la cara más difícil del negocio. Porque los socios aseveran que el amparo de la Denominación de Origen «no se ha notado apenas» y que «aún no hemos conseguido nuestro objetivo de comercializar todo el vino embotellado». Aún así, la bodega puede darse con un canto en los dientes por su andadura, ya que hasta el momento tan solo han producido siete vinos.
 
Rosado, tinto joven, joven roble, blanco, tinto reserva y tinto crianza. Esas son las clases de caldos que, bajo la marca Gavión, presentan en el mercado. En la actualidad, preparan la comercialización del segundo vino "Selección", el sancta santorum de la bodega que, bajo la dirección de su enólogo, están mimando para darle prestigio a la bodega. «Tenemos más interés en un buen producto que en incrementar la producción», revela el directivo Juan Carlos Esteban, quien añade que «nuestro vino es distinto al resto, debido, quizá a la situación en la que se encuentran las viñas de Villamor, en una altitud superior a Toro o a Ribera».
 
Lejos del lado más romántico, la situación se enfría cuando toca bajar a la arena. Porque la comercialización es difícil en una provincia con un centenar de bodegas, con tres denominaciones de origen y en un mercado en el que todo el mundo coincide en que «hay mucho vino». Esa tarea, la comercialización, le corresponde a Manuel Salvador. Su primera reflexión nos sitúa en el camino de entender su labor. «Lo más difícil es convencer a la persona que tiene un negocio para que lo pruebe. Si conseguimos que lo pruebe, y le gusta el precio y la calidad, es fácil que te haga caso. No es un trabajo fácil», explica.
 
Entretanto, la cooperativa tiene la vista puesta en una futura ampliación, «aunque ahora la cosa está para aguantar y gracias». Y es que la inversión inicial requiso mucho esfuerzo, si bien una parte de las características y maquinaria de la bodega está ya preparada para producir una cantidad muy superior a los 200.000 kilos actuales.
 
Mientras llegan los esperados beneficios económicos, los socios no desesperan. Según explica Juan Carlos Esteban «todos estamos muy comprometidos. Creo que es una inversión que está ahí que no pide mucho de comer, porque las viñas siempre han ido unidas a las tierras más pobres. En definitiva, es un complemento». Cada socio cuenta con una cantidad variable de viñedos de entre tres y diez hectáreas, sólo superada por algunos viticulturores que no están integrados en la cooperativa.
 
En cualquier época, pero más en primavera, el recorrido por los viñedos de Villamor es un espectáculo. En la actualidad, la niebla y el frío acompañan por las mañanas a unas cepas totalmente desnudas. Aseguran en Viña Escuderos que los estudios arqueológicos datan algunas cepas doscientos años atrás. Todo porque la zona de Villamor fue la única que, a finales del siglo XIX, se salvó de la letal filoxera, que dejó prácticamente sin viñas, por ejemplo, a la vecina Francia. Fueron décadas de esplendor para los vecinos de la localidad de los Escuderos, que supieron abastecer a las vacías bodegas francesas. Hoy, Viña Escuderos, en el siglo XIX, refleja el compromiso de unos socios con el pueblo y con su futuro, fieles a la seña de identidad de Villamor desde siempre: la viña.
 
La Opinión de Zamora, 14 de diciembre de 2008 
 

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