El Maderal es como un nido de águilas situado
en las crestas y tierras más altas del SE de la provincia, entre Villamor y El
Cubo, un poco más separado del límite de provincia, y ausentado sobre el
arranque de un valle que corre hacia el NE, valles donde las alamedas han sido
cordones de vida que delimitaban los altos cerros testigo de esta geografía
insólita. Recorres los tramos e carretera que arranca desde la Nacional 630 es
corres por crestas y cerros cuya altitud te invita a dominar señoríos completos
de tierras, viñedos, pinares y horizontes; su situación h influido en esa seria
elegancia del hombre de la altura, acostumbrado a los horizontes abiertos, a
las lejanías perdidas, a las brumas mañaneras que alivian el cuerpo y hacen
muchas veces estremecer el espíritu. Los hombres acostumbrados a las planicies
y a esos horizontes, son gentes abiertas llenas de generosidad y de actividad;
sus vidas discurren llenas de optimismo y de alegría, están más cerca de la
verdad, dominan los espacios y son atrevidos y tenaces, lo da la tierra, la
altura, el horizonte, la propia inmensidad a la que están acostumbrados desde
que nacen.

El Maderal está asentado sobre el arranque del valle que corre hacia el noreste.
Suelos modernos
Las tierras que corresponden al término de El
Maderal con sus 2.970 hectáreas, están comprendidos en casi su totalidad en el
terciario inferior, lo que se llama en términos geológicos el Paleógeno y
dentro de esta denominación más general al primero de los períodos al Eoceno,
que es el que descansa sobre el zócalo paleozoico, granito principalmente, que
constituye el zócalo fundamental de la meseta. Constituyen estas tierras de El
Maderal una especie de borde, constituido en su base por una especie de
conglomerado, que en casos aparece teñido por la acción de aguas procedentes de
la alteración de las pizarras o de los granitos sobre los que descansa o se
apoya. Este fenómeno, que los geólogos llaman de “tinción limonítica”, se debe generalmente
a la proximidad del zócalo. Esta formación mayoritaria del término de El
Maderal esta formada por materiales detríticos de muy
gruesos a muy finos y los estratos van desde los rojizos a
blanquecinos, siempre son delgados como suele suceder en todo el Paleógeno. En
algunos puntos es tal la compacidad, que algunos autores antiguos llamaron
porcelanitas, lo que se debe al aspecto del cemento que es fundamentalmente
silíceo y opaliforme.
Sobre este conglomerado que sirve de
base descansan una serie de delgadas capas detríticas, formados por areniscas
finas y gruesas, predominando los tonos amarillentos o pardo rojizos. En toda
la Tierra del Vino y concretamente sobre estos bordes geológicos, sobre los que
se asienta nuestro pueblo, descansan a su vez unos sedimentos que los geólogos
denominan Ludienses y están constituidos por una alternancia de pequeños
paquetes detríticos fuertemente rojizos, donde son muy abundantes las areniscas
gruesas.
En resumen, y siguiendo los estudios de los
último geólogos, el Paleógeno, Eocenos que corresponde al término de El
Maderal, está formado por sedimentos detríticos de facies continental,
depositados en un régimen de avenidas fluviales o fluvio lacustres y en un
clima subtropical, unas veces árido y otras veces muy lluvioso. Su potencia
total es de unos 170 metros como máximo, aunque esta cifra puede variar, bien
por efectos de la erosión, o bien debido a la superficie del zócalo sea
ondulada y como siempre suele darse por encontrarnos con lagunas
estratigráficas.
A lo largo de las hondonadas y pequeños
valles del término, producidos por la acción erosiva, nos encontramos con
sedimentos aluviales, reposan en discordancia erosiva restos de los terrenos
paleogenos, están formados por sedimentos limo arenosos ricos en ricos humus y
que cubren los valles producidos por la erosión, constituyendo elementos
básicos del relieve de este término.
El relieve
El relieve del término, está condicionado por
su altitud y su situación; tras grandes valles erosivos atacan estas tierras
que por los límites de provincia, sur del término alcanzan los novecientos
metros de altitud. Los valles que marchan hacia el NE, con varias cabeceras, en
una de las cuales se asienta Cuelgamures en la otra el propio Maderal. Un
abanico de cabeceras que corren por el
este del pueblo y toman la dirección aproximada del NE. Por el sur hacia Topas
arrancan nuevos valles que contribuyen al drenaje de estas tierras altas.
Dentro de estas características, tres son los
vértices que destacan, sobre el horizonte de esta pequeña cordillera divisoria;
al norte La Portilla con 875 metros de altitud, al SE del término La Boza que
ya supera los novecientos metros, 903, y por último al sur del término La
Laguna, situado en lo más alto con 908 metros. Los dos últimos forman
alineación que corre de NE al SO.
La toponimia responde en su mayor parte a
testimonio de la geografía o de los cultivos incluso de la geología, así La
Raya, o las Cuatro Rayas, La Alameda por el Griego, Remancebos o el Valle de
las Peñas, Las Peñas o los Quiñones del Tejo, las Mansas, Los Llanos o el
Crucero y el Pedruelo entre el cerca del centenar de nombres que se reparten
las 2.070 hectáreas.
Pueblo y valle
El pueblo está situado en la falda del valle
que la erosión ha formado, está en la cabecera del valle y su altitud 840
metros, nos indica que disfruta un clima totalmente continental. Su estructura
urbana está marcada por la situación y además de las areniscas, el tapial y el
adobe constituyeron elementos fundamentales de sus construcciones; además
existe una cierta anarquía en cuanto a la planta como consecuencia de su
situación geográfica. Su panorámica desde las alturas cercanas es
impresionante, destacando la iglesia en lo alto, dedicada a la Magdalena como
titular, con derecho de presentación que ostentó el Conde de la Oliva y el
pueblo por partes iguales alternativamente y en caso de diferencias, se decidía
a favor del señor conde.
La iglesia tiene planta de cruz latina y su
fábrica corresponde al siglo XVII y hace unos sesenta años se quemó el retablo
mayor, del que se salvó solamente la imagen de la patrona, la Magdalena que hoy
preside desde lo alto del paño de la cabecera la iglesia.
Si hay que destacar hoy algo dentro de la
iglesia, citaremos una Santa Ana del siglo XVI, restaurada y dos retablos
laterales del XVIII, además de dos crucifijos procesionales, posiblemente uno
del XVII y otro del siguiente siglo, cuyas tallas responden a ciertas normas
muy populares en este tipo de crucifijos. La iglesia mantiene cierta
monumentalidad por sus proporciones.
Según Matilla Tascón los libros de Curatos se
mantienen ininterrumpidamente desde 1540 hasta 1836 y hay que destacar que es
en ese siglo XVI, cuando se ve como hay un cierto desarrollo visto a través de
la iglesia porque en 1575 se funda una Capellanía por Arias Maldonado, que va a
alcanzar hasta 1627 y en 1596 se funda otra la de Rodrigo Arias, sin duda hay
una vinculación familiar entre ambas.
Sus cofradías fueron siempre la de la Santa
Cruz, la del Rosario y la de las Benditas Ánimas. A pesar del incendio que la
privó de más importantes piezas, la iglesia mantiene una singular dignidad, que
se la dan los restos notables de sus imágenes y el cuidado con que se conserva.
Desde la Alta Edad Media
Sin duda el topónimo de El Maderal responde a
las características de sus valles de erosión, que han acumulado en sus fondos
una riqueza de arcillas arenosas y limos, que cubiertas de frondosa vegetación,
acentuaba con el tiempo la propia riqueza de los suelos. El Maderal puede
responder a esa riqueza de maderas, álamos, chopos, negrillos, -olmos-, que se
citan en textos y relaciones de hace más de dos siglos, pero su situación
límite y su emplazamiento, después de la fundación del Monasterio de
Bellofonte, fueron tierras de pastos, alamedas y viñedos, y en esa segunda
mitad del XII. Serían tierras cubiertas de encinares como se viene notando
desde las tierras del Cubo y el cubeto y cuya deforestación en pro del cereal y
la vida han sido posteriores a las fechas de la fundación de Bellofonte. Desde
el siglo XVIII, los viñedos del Maderal fueron famosos y de ahí, sus citas, por
la calidad del fruto y por la calidad de sus vinos, de la que son testigos
indiscutibles sus bodegas, verdaderos monumentos al vino, como lo son en la
mayoría de las villas o lugares de esta tierra.
Las posesiones del monasterio cisterciense,
después de su refundación en el nuevo emplazamiento, llamado de Valparaíso se
extendían por esas alturas y constan heredades y propiedades por estas tierras,
con una delimitación un tanto imprecisa, pero cuya localización general
responde a las villas y lugares aún hoy existentes, ya en el siglo XVII El
Maderal aparece entre las villas y lugares de la Tierra del Vino, con
ordenanzas propias, lo cual nos habla de su importancia, ordenanzas que se
aprueban para las villas eximidas del Partido de la Tierra del Vino de la
ciudad de Zamora, entre las que se encuentra la villa de El Maderal, estas
ordenanzas fueron aprobadas por su Majestad el Rey Don Carlos III y los Señores
de su Real y supremo consejo de Castilla en 13 de julio de 1771 a expensas del
referido Partido fueron impresas siendo procurador general del mismo Miguel
Sánchez vecino de Fuentespreadas.
En dichas ordenanzas, se detallan la elección
de los representantes por cada Consejo así como las características que deberán
reunir. Para El Maderal dice: “Por el de la Villa del Maderal, los dichos
Andrés Fernández del Campo y Joseph Esteban sus alcaldes ordinarios y
apoderados, nombraron para procurador y quadrilleros a
los mismos Galban, González y Macías”.
Es curioso destacar, por su “irónica
actualidad”, lo que en dichas ordenanzas de la Tierra del Vino, detallan en el
punto 16 de las mismas páginas 15 de las impresas, que dice así: “16 que la
persona en quienes hayan de recaer dichos Oficios, de Procurador general y
Quadrilleros, y el de Diputados, Directores, Contadores y Repartidores, sean
las de la principal calidad, y distinción de los pueblos, y mato es de treinta
años de edad, y las más hábiles, e inteligentes en negocios que hubiere en
dichos puebles, y que cada una en el de su actual vecindad, y otro en que la
hubiere tenido, dentro u fuera del partido, haya de haber servido el oficio de
alcalde ordinario o jurado, por cualquiera de los dos es nobles o general, sin
que se compute para esta qualidad de haver sido Alcalde, el que lo sea o haya
sido Mayor, o Teniente del Señor en los pueblos que son, o fueren de Señorio;
Religión o Abadengo, porque precisamente lo ha de haver sido ordinario, o
jurado, que son los Oficios que a los vecinos constituyen en la clase, y
distincios de Repúblicos en los Pueblos; y por consiguiente, estarán más
habilitados para tratar los negocios del Común, del Partido y que el Procurador
General, tenga mediana disposición de caudal; de forma que pueda sostener el
cargo de este Oficio y suplemento de algunos medios para gastos de su año; pues
en otros términos, se verificaría, o abandono en los negocios del Partido o
notable decadencia y quiebra en el caudal del Procurados, bajo de cuyas
calidades se ha de proceder en las Elecciones en estos primeros diez años, y
pasado ha de ser también preciso para todo el tiempo sucesivo, la de que
ninguno pueda proponerse, ni nombrare en el Oficio de Procurador General, sin
que primero hay servido el de Quadrillero, excepto en algún tal qual caso en
que la Junta contemple del beneficio del Partido, el suplemento de la
procedencia del de Quadrillero, para la obtención del de Procurador, por
especiales circunstancias del sujeto, u otros motivos que pueden ocurrir, y se
dexan a la prudencia, y zelo de los Diputados, Electores y Capitulares”.
El texto de estas Ordenanzas de la Tierra del
Vino, es por sí solo un testimonio de recordarlo.
Los censos de El Maderal
El primero censo en el que aparece El Maderal
es el de 1530, donde cuenta con 91 pecheros, cifra importante para la época;
sin embargo en el de 1591 ha bajado a 79 pecheros un hidalgo y un clérigo. Don
Pascual Madoz no habla de 130 casas con 120 vecinos y 509 almas, cifra muy baja
si la comparamos con la que nos da Don Faustino Gómez en 1884 con 284 vecinos y
700 almas, esta cifra la más alta alcanzada, pues en 1910 el censo nos da 674
habitantes en el de 1950, 673 que van a bajan en el de 1986 a 344 y el del uno
de enero de 1990 nos dicen que hay 340. Esta larga peregrinación la han sufrido
todas las villas y lugares de España.
(*) Las fotografías, aunque semejantes, no son las incluidas en el artículo.
|