Alfonso Toribio
Miguel de Unamuno nos hablaba de lo que él llamaba “La Intrahistoria”, para referirse a cada
hombre en particular. La “Intrahistoria” es el conjunto de vivencias individuales, que define
a cada hombre como único e irrepetible.
La otra historia, la que casi todos hemos estudiado académicamente, pertenece al ámbito de lo
colectivo, al ámbito de lo que llamamos “Civilización”.
Y esto que llamamos “Civilización”, me dijo una vez la profesora de historia en el instituto,
y ya no se me ha vuelto a olvidar, que nació en Mesopotamia, es decir, en la cuenca que
forman El Eufrates y El Tigris. Supongo que a Hijo Bush, también se lo enseñarían así. Aunque
me temo, que este niño-adulto, no asimiló bien el concepto, y para él, “Civilización”, tenga
un significado unipersonal.
Hay historias de intrahistoria que pueden se terroríficas y superar cualquier escrito
fantástico. Sadam es un ejemplo.
El concepto de estética nace en Grecia, tal y como lo entendemos hoy día, pero esto ya
sobrepasa las capacidades intelectuales de “El Tío Bush”, como lo sobrepasa el hecho de que
esa estética, es decir, la idea de belleza, ya estuviera incubada en El Hombre en el momento
en que se empiezan a almacenar víveres, y estos, son custodiados por una clase, digamos
sacerdotal, que se desvinculó, de alguna manera, de doblar los riñones, y comenzó a
sacralizar, oficialmente, La Lluvia, La Luna, El Sol, etc.
Esa clase sacerdotal, con los pies sobre la tierra, también creo una subclase para custodiar
esos víveres y protegerse a sí misma, subclase, que con el paso del tiempo, se convertiría en
lo que entendemos hoy día por “Ejército”.
Pues bien, amigos lectores, ese sitio que llamamos “Cuna de La Civilización”, es el sitio que
quiere bombardear “una persona a la que se le quema “La Biblioteca de La Casa Blanca”,
biblioteca en la que sólo hay dos libros, y está muy enfadado, porque no han funcionado bien
los servicios contra incendios, pero sobre todo está enfadado porque no había terminado de
“colorear” el segundo libro”. Y yo os pregunto: ¿Qué se puede esperar de un presidente
que se vanagloria de no leer libros, en el país que tiene la mejor organización bibliotecaria
del mundo? ¿Qué se puede esperar de un niño-presidente, enrabietado, al que le trajo Papá
Noel la mayor colección de juguetes bélicos del mundo, y encima, casualmente? Lo estamos
viendo, y temiendo la mayoría, porque no parará en Irak, una vez consumado el hecho asesino
de Las Torres Gemelas. Esta situación mundial quizá es lo que estaba buscando Bin Laden. Por
otro lado, siempre habrá Bin Laden, mientras que los americanos no pongan firmes a los
israelitas, y estos sigan masacrando palestinos a granel y ocupando sus tierras de paso.
Los americanos han puesto para defender sus intereses a un incompetente, que nos la va a
preparar gorda al resto de los mortales: Una guerra, por muy tecnológica que sea, se sabe cómo
empieza, pero no su final.
Yo siempre mantuve que Bush era más peligroso para el mundo de lo que la gente se creía, no
porque no deba defender los intereses de su país, que es legítimo que lo haga, sino porque es
un ignorante: Ya que no has leído libros en tu vida, por lo menos no lo prediques.
En todo este tinglado de la guerra, hay algunos zorros históricos, que lo único que quieren
es mantener su despensa como está, caso de Francia, o bien llenarla aún más, caso de
Inglaterra. Eso fue lo que hicieron, ambos países, en La guerra Civil Española… guardar sus
despensas, entonces se salió el tiro por la culata, porque no ayudaron a “La República” y
luego les tocó a ellos probar las bombas que experimentaron y perfeccionaron los alemanes en
Iberia. De eso trata esta guerra, de llenar bien las despensas, pero no de productos de la
matanza ¡Con el hambre que hay en el mundo, Dios mío! sino de oro azabache. Es fácil que el
tiro vuelva a salir por la culata.
Y qué decir de nuestro hombre fuerte, Don José María Aznar. A veces pienso que está sacando
su verdadera entraña, aquella de aquellos intelectuales fofos que vivían muy a gusto en el
cuartel en que El Sapo Iscariote, como llamaba nuestro León Felipe a Franco, convirtió a
España.
Esperemos que nuestro país no se convierta en una “república española”, sucursal cuartelaria
de los Bush, ya no de su lenguaje mostrenco, sino de su poder auténtico.
¡Ay si Hemingway levantara la cabeza!
Para ver artículo en ELMUNDO.ES:
http://www.el-mundo.es/documentos/2003/02/internacional/paz/lectores3.html
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