M. Paz Gómez
Los grupos minoritarios, que han logrado agrupar a descontentos de las grandes formaciones, tienen la llave para acceder a los consistorios sin mayorías absolutas.
La gobernabilidad de 25 municipios
zamoranos depende de los pactos a los que lleguen los partidos políticos que han
conseguido representación, ya que ninguna de las formaciones que concurría a las
elecciones del domingo ha obtenido votos suficientes para gobernar con mayoría.
Se impone, por tanto, a partir de ahora, afinar las mejores armas de diálogo
para intentar llegar a acuerdos que permitan a alguno de los grupos tomar
decisiones. La irrupción de partidos minoritarios en muchos municipios, que han
agrupado a descontentos de otras formaciones, puede hacer aún más dificultosa,
si cabe, la gobernabilidad de un puñado de pueblos. En cualquier caso y
curiosamente, los municipios que durante la última legislatura han estado
inmersos en más dificultades son, precisamente, aquellos en los que más partidos
se disputan una tarta que puede acabar estampándose en sus propias
caras.
Uno de los ayuntamientos que necesitará de pacto es el de
Benegiles. Los tres ediles de UPL no son suficientes para
gobernar, por lo que Juvenal Santos tendrá que requerir el apoyo de alguno de
los ediles del PP, liderados por Sotero Pintado (antes en el CDS); del
socialista Manuel Fradejas o del concejal de ZU Leocadio Carbajosa. Las
dificultades por las que ha atravesado el municipio durante los últimos años y
las fuertes discrepancias de buena parte de los ediles -al menos tres tienen
experiencia política de varias legislaturas- añadirán aún más suspense a la
sesión de investidura.
En La Bóveda de Toro, al tiempo
que el municipio veía reducir a siete el número de ediles, la socialista Rosa
María Muñoz perdía la mayoría absoluta obtenida en la anterior legislatura.
Necesitaría aliarse con los dos ediles de la lista de Izquierda Unida,
encabezada por otra mujer, María Teresa de las Heras, o negociar con los dos
concejales populares, liderados por Francisco Benito.
En
Cobreros Miguel Angel Rodríguez Oterino, que lidera la lista
más votada, la de Zamora Unida, no podrá gobernar sin aliarse con los tres
concejales del PP o con Manuel Vidal, el único conseguido por el
PSOE.
Encaje de bolillos tendrá que aprender a hacer en
Fuentelapeña el candidato que quiera gobernar con cierta
estabilidad, ya que todos -incluso el ex socialista y ahora cabeza de lista de
UCL, César Polo, que el domingo logró tres concejales- deberán negociar si
quieren ocupar el sillón de regidor. La alianza que en 1999 permitió gobernar al
CDS durante dos años con el apoyo del PP y que no pudo mantenerse tras la marcha
del entonces centrista Angel Calleja, no parece ahora tan probable, ya que los
ex militantes del CDS se han disgregado en formaciones como ZU y UPL,
complicando aún más el panorama político de Fuentelapeña. Aún en el caso de que
los antiguos compañeros de siglas centristas decidiesen unirse -improbable a
tenor de las lindezas verbales con las que se han regalado- no lograrían más que
dos concejales. Ninguno de los partidos ha ocultado su profundo deseo de
desbancar a Polo de la Alcaldía, objetivo sólo alcanzable con un más que difícil
pacto entre el socialista Pedro Maldonado, la popular Angela Escribano, el
leonesista Luis Miguel Francisco Pigazos y el cabeza de lista de Zamora Unida
Juan José González Nieto. El resultado final dependerá de la capacidad
negociadora y de olvido de los minoritarios o del voto emigrante. Todos tendrán
que aplicarse para demostrar ser dignos de gobernar un pueblo en el que el 82,92
por ciento del censo acudió a votar.
El diálogo deberá imponerse también
en Fuentesaúco, donde el socialista Tomás Tejero mantiene los
cuatro concejales obtenidos en 1999. El PP, que en las últimas municipales
consiguió tres ediles, sube ahora hasta los cuatro, empatando a concejales con
los socialistas y con una diferencia entre ambas formaciones de sólo 35 votos,
los mismos que aparecieron en blanco en las urnas. La llave aquí la tendrá el
cabeza de lista de UCL, Manuel Angel González Madruga, que en la última
legislatura asistió a los plenos bajo las siglas del PP. Sin embargo, las
antiguas diferencias entre partido y candidato que en el 99 estuvieron a punto
de hacer aparecer dos listas de populares en Fuentesaúco, y el hecho de que
González Madruga haya abandonado el seno popular en estos comicios, indican que
lo prudente es no poner la mano en el fuego por ninguna de las dos opciones
posibles: pacto PSOE-UCL o alianza de centrista con PP. El acercamiento de
González Madruga a Tomás Tejero parece menos probable por cuestiones
ideológicas, pero las espadas se mantendrán en alto hasta el mismo momento de la
sesión de investidura.
En La Hiniesta el PSOE ha perdido
dos concejales respecto a los comicios de 1999, pero el único concejal de esta
formación, Manuel Angel González, se ha convertido en la clave para gobernar el
Ayuntamiento. Tendrá que decidir si apoya a los tres concejales populares,
liderados por el actual regidor Eugenio Gregorio Prieto, o a los tres de Zamora
Unida, encabezados por José María Calvo en la lista más votada, con seis
papeletas más que los populares.
El ex centrista
José Antonio Romo, ahora líder de UPL en El Maderal, ha reducido su peso
político en el municipio a la mitad, al conseguir sólo dos concejales. Uno más
ha obtenido la lista popular encabezada por Demetria Matías, pero cualquiera de
los dos deberá negociar con el socialista Javier Marcelino Toribio o con el edil
de IU José Manuel Martín si quiere hacerse con el bastón de
mando.
Treinta y dos votos de diferencia permiten a los
populares, encabezados por María Encarnación Pérez, ser la lista más votada de
Monfarracinos, aunque empatada a tres concejales con los
independientes liderados por otra mujer, María José Arrieta. El desempate
dependerá del único concejal socialista, Luis Angel Morillo.
Empates
que no se decidirán hasta el mismo día de la sesión de investidura
El
independiente Rogelio Conde García tiene también la llave de la gobernabilidad
en Montamarta. El actual regidor, el popular Domingo del
Barrio, perdió un edil respecto a los comicios del 99 y, a pesar de conseguir 32
votos más que los socialistas, encabezados por Maximiliano Burgos, el empate a
tres concejales de las formaciones mayoritarias deberá ser dirimido por la más
pequeña.
En Torregamones, el segundo concejal del
Prepal, el regidor y ex popular Julio Pascual Lorenzo tendrá que pactar con sus
antiguos compañeros de partido, con los que ha empatado a votos y a concejales,
si no quiere dejar el Consistorio en manos de los tres ediles socialistas,
encabezados por Antonio Miano Miguel.
En Venialbo, el ex
popular y ex centrista Raimundo Hernández, ahora en UPL, ha reaparecido en la
vida política consiguiendo dos concejales, con cuatro votos menos que su antiguo
pupilo centrista -reconvertido al PP- Héctor Gabriel Rodríguez, que ha
conseguido tres ediles. Ninguno de los dos antiguos compañeros y hoy enemigos
políticos podrá gobernar si no llega a un acuerdo con el socialista Cesáreo
Sánchez Moreta o con el edil de UPZ Felipe Sánchez de Dios.
Los electores
de Villafáfila han dividido sus votos entre los tres concejales
otorgados al PP, encabezado por María José Medina, y los dos obtenidos por el
regidor -antes en PP y ahora en UPZ- Antonio Jesús Rodríguez. El PSOE,
encabezado por Berta Susana de Caso, con otros dos ediles, parece tener la clave
para decidir el color del próximo gobierno municipal de la capital de las
salinas.
En Villamayor de Campos también se impone el
diálogo para poder gobernar sin sobresaltos. Aunque el PP tiene mayoría con tres
concejales, no es suficiente, frente a los dos ediles de UPL y los otros dos del
PSOE.
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