UNA VIDA DE POESÍA de Manuel Matías Herrero
Una vida de poesía
Manuel Matías
 
Manuel Matías Herrero
COSAS DE MI PUEBLO
 
Hace tiempo que cantaba
un vecino de este pueblo
esta copla que hoy en día
para mi es un gran recuerdo:
 
Ay, Maderal, Maderal,
que bonito vas a ser
con la carretera nueva
y el puente que van a hacer
”.
 
Ya tienes la carretera
ya tienes el puente nuevo
pero te falta una cosa
y esa no la da el dinero.
 
Te falta aquella alegría
te falta el humor tan bueno
de aquellas gentes sencillas
que vivían sin dinero.
 
Cuando cantaban los mozos
a la puerta de D. Pedro
si no hay toros, no habrá baile
nosotros lo impediremos
”.
 
Y en una tarde de toros
se oye una voz que entusiasma:
otro toro, tío Merluzo,
que el sol no se ha puesto entavia
”.
 
Y así la gente vivía
toda llena de ilusiones
y todos se divertían
sin envidias ni rencores.
 
El día de San Antón
corrían el gallo los quintos
y las mozas se engalanan
con los vestidos mas típicos.
 
Y allí dicen relaciones
a sus gallos y a sus novias
como esta copla que sigue
que tiene sabor a gloria:
 
¡Oh!, gallo que con tu canto
tantos disgustos me has dado
no dejándome dormir
por la mañana temprano.
 
Hoy quiero brindar tu muerte
a la mujer que más quiero
por ser la más resalada
de las mozas de este pueblo
”.
 
Festejaban las Candelas,
San Blas y San Sebastián
y Santa Águeda y la Pega
y el martes de carnaval.
 
El miércoles de ceniza
se enterraba la sardina
todo el pueblo disfrutaba
todo el pueblo se reía.
 
Cuando llegaba San Juan
mozas y mozos salían
a la Fuentita la Mora
a ver como el sol salía.
 
Y al llegar la Magdalena
que es la fiesta de la villa
las mujeres se engalanan
con la típica mantilla.
 
Acuden los forasteros
a compartir la alegría
y la gente disfrutaba
compartiendo su comida.
 
Pero aquello terminó
porque la vida progresa
¿para qué quieres dinero,
si sólo te da tristeza?
 
¿Para que quieres tener
la carretera y el puente?
¿para qué quieres tener
chaléts y casas decentes?.
 
Se ha perdido la ilusión
de aquellas gentes sencillas
que disfrutaban comiendo
un pedazo de tortilla.
 
Se marcha la juventud
buscando nuevos placeres
pero nunca encontrará
aquellos atardeceres,
 
aquel olor a tomillo
a romeros y a pinares
disfrutando aires tan puros
que curan todos los males.
 
Las alegres alamedas
donde nace el río Talanda
ya no ven a las mocitas
ir a lavar y a por agua.
 
Pobre pueblo que soñaste
con el cantar de Segundo
y cuando lo conseguiste
te quedaste moribundo.
 
Ay Maderal Maderal,
que bonito vas a ser
con la carretera nueva
y el puente que van a hacer
”.
 
El Maderal, diciembre de 1965
 

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