No voy a pegarme con El Latín por la grandilocuente palabra Maravilla, sino a servirme de Él par ahondar en su oscuro origen, Mirabilia, que no es una Villa junto al Mar, sino La Diosa Madre Vil o Bel, La Admirable, con su belleza dejándonos pasmados, como nos deja sin habla La Vileza, que no es hermosa, y sin embargo ha sido engendrada por la misma divinidad con distinto humor.
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