No hay planta que represente mejor a la divinidad que traigo hasta aquí, de no más de 2 metros, a pesar de que su nombre significa Alta, siempre verde, con flores blancas manchadas de oscura sangre y hojas pegajosas, cual si La Diosa Jara quisiese atraparte en su laberíntico paraíso de La Villa de El Maderal, El Monte, donde a las vacas blanquinegras se las denomina Jardas, e incluso a las mujeres, que son El Día mezclado con La Noche, y te pueden sorprender con una puñalada trapera, semejante al Río Jarama, La Madre Jara, quien es cual un cuchillo abriendo La Tierra, donde Ella es La Señora de Los Jardines, un mundo mágico donde reina La Rosa, que te anima a cogerla, para dejarte abrasado a pinchazos.
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