Es verdad que El Río Tajo posee unas hondonadas de mil demonios, y eso es suficiente para hacernos creer, que su nombre significa Corte Profundo, sin pararnos a pensar que es La Diosa Aja, El Agua, quien crea el nombre del río y las mareantes escarpaduras por donde transcurre, hasta llegar a Lisboa, donde el estuario que forma su desembocadura se llama Mar de La Paja, o sea Mar de La Apasionada Aja, quien durante 1.007 kilómetros, desde La Sierra de Albarracín, marcó a LaVieja Iberia con una cabritera cicatriz.
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