Está a orillas del Mar Mediterráneo, en el que se mira como en un espejo azul, mientras sus bravas aguas la golpean, mas Ella aguanta los embates, y se resiste desde hace cientos de años a dejarse arrastrar por las olas, que la agarran y tiran de su corazón, sin atender a tan poderosas razones, de quien ha alumbrado y dejado a oscuras a un sin fin de generaciones, presumiendo de catedral gótica, edificada sobre la gloria de una románica, en cuyo emplazamiento persistían las ruinas de otra bizantina arrasada por El Fanático Almanzor, donde antes había chozas de payeses en torno a un santuario de La Diosa Bara, que si resurgiera se quedaría extasiada ante un misterioso templo inacabado como El Infinito, llamado La Sagrada Familia, con 8 magníficas torres, cual floreados juncos, bamboleándose en La Gran Barca Celestial, que es Barcelona.
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