Asclepio era hijo de Apolo, La Luz del Sol, y sin embargo se llamaba Oscuridad, de donde le provenía el poder de Curar, no hay mayor sabiduría que ésa, y cuando se alcanza se corona de estrellas el alma, porque se es tan grande como se desee, con La Muerte de hinojos ante tal hazaña, que cabalga sobre imperiosos equinos, por eso los ingleses se empeñan en ir a las carreras de caballos vestidos de gala, cual si fuese su último día en Este Mundo, y el lugar que más les atrae es Ascot, el paraíso de los rápidos corceles, que corren sin encontrar la puerta del Más Allá, como si fuesen galopando sobre Ascuas, otro aspecto luminoso de La Oscuridad, que a veces Escurre a los viajeros del Tiempo, dejándolos en La Ciudad Guatemalteca de Escuintia o Itzcuintlan, mas quien se atreva a llamar Truhana a tan excelsa diosa, que lo diga sin tapujos, pero que lo haga por su nombre, Escurra.
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