Cuando El Tío Valentín , esposo de La Tía Isabel, que vivieron en El Rincón de La Calle Larga de La Villa de el Maderal, veía asomar mi aspecto de muchacho desde la puerta de su casa, éramos vecinos, exclamaba “¡Ven acá Gurripaño!”, como manera cariñosa de saludarme, mas yo nunca supe el significado de palabra tan extraña, aunque creo que su intención conmigo al decirme eso, era la de llamarme Penitente o algo parecido a Qurrupakko, vocablo del idioma del Pueblo Etíope Gauwada, que utiliza para referirse al Cuervo.
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