Hay gentes Cariñosas y otras menos afectuosas, pero eso no quiere decir que odien, sino que son poco efusivas en el trato con los demás, cual si estuviesen desposeídas de la grandeza de La Diosa Cariño, cuya ascendencia celta la hacía aparecer por las costas gallegas, a quien se le pedía calma arrojándole flores, configurando un ser humano, intentando engañar su pasión desmedida por la vida de las personas, pues hay Cariños que matan y Ella es su gran propiciadora, como el Cariño que le tienen algunas personas a La Villa de El Maderal, que la desean tanto, que algunas veces han estado a punto de dejarla sin respiración.
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