Quien no duda en matar a sus semejantes para ser él, creyendo que realiza su persona y a su pueblo, jamás alcanzará tal grandeza por ese camino, porque no se logra coronar la cima de una montaña asesinando escaladores, ni se posee el espíritu de la tierra de los ancestros, regándola con sangre humana, sólo es de uno la propia vida, y todo lo demás se renueva y cambia de manos.
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