No se puede pedir más, llamarse Jonás, o sea Agua, apellidarse Matías, La Diosa Madre, ser de El Maderal, villa con nombre de Gran Señora, tener casa en Triana, El Camino del Universo donde se recrea su corazón, vivir en La Tierra del Imponente Sol, La Isla de Gran Canaria, rodeado de La Mar, su compañera Marta, y por tejado El Cielo, a quien le inventa senderos su imaginación, para que vengan y vayan sus sentimientos.
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