He visto a muchos borrachos abrazados a una Tinaja de Vino, El Agua Coloreada de Tina, creyéndose amados por La Misteriosa Divinidad, Tina, Tena o Tani, que enloquece a la gente con su vientre de barro cocido, capaz de albergar un millar de demonios, deseosos de introducirse por las ávidas gargantas, que no dudan en beberse El Universo, sin comprender ni una pizca de su grandeza.
|