A quien se tiene por invención soñada, La Leyenda, nadie la cree, a pesar de que el vocablo hace alusión a La Diosa Ley, quien dictaba las reglas divinas, que era bueno y honroso para el espíritu acatar, mas se ha perdido ese sentido sagrado de La Leyenda, y ya nada se acepta como cierto, sino que produce risa, hasta La Real Academia de La Lengua Española, se carcajea derivando la evanescente palabra de Leer, cuando en los tiempos de tan imperiosa divinidad no existían los manuscritos, y todas sus leyes las esculpía directamente en los corazones con su pensamiento.
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