Tal vez El Beso, como lo intuía la primitiva filosofía gnóstica, sea otra manera de transmitir El Saber, pues mientras los guerreros apaches se comían el corazón de sus víctimas todavía latiendo, para poseer su fuerza, El Beso otorga de buena gana lo que de verdadero hay en uno, sea para bien o para mal, por eso hay quien no se deja besar, o quien prefiere actuar pasivamente, esperando recibir sin dar nada a cambio; Judas besó a Jesucristo pensando que así le arrebataba su sapiencia antes de ser arrestado y ejecutado, y los amantes se besan hasta la extenuación, cual si uno le diese al otro todo lo que posee, o al contrario, estuviera robándole el alma.
|