Si hay una palabra de ibérica pasión, esa es Lumbre, La Poderosa Luz, que fascina los sentidos y los embelesa, haciendo que brote en torno a ella La Imaginación, con acertijos, historias imposibles y rebanadas de torrado pan, propiciado por La Divina Fortaleza Llameante, a quien también se le dice Brasa, La Diosa Brillante que guarda una prudente distancia con sus acólitos, deseosos de ahuyentar El Frío de sus cuerpos, pues su característica principal es El Calor, presente en los espíritus de sus hijos, como los descendientes de La Villa Salmantina de Lumbrales, La Fuerza de La Luz, a la que está unido por su madre el corazón de Jonás, rojo como La Puerta del Cándano de El Maderal, de la que es su eterno y gran rey.
|