Cuando me pregunto por qué se identifica al Maligno con el número 6, imagino las hexagonales celdillas de los panales de rica miel y el orden que allí reina para configurar una gran obra, mas a costa de la grandeza individual, y El Ser Humano no es una abeja, ni nació para alimentar a una reina, La Bestia, sino para alcanzar su destino, que no es ni el de una raza ni el de una nación, sino la expresión de su alma y su realización como ser divino al servicio de Él Mismo.
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