Primero fue Urana La Diosa del Firmamento, a quien le nacieron tantos hijos como estrellas, uno de los cuales para ocultar su femineidad, mató a su madre, adoptando su seña de identidad masculinizada, Urano, que además del Cielo era El Sol, y mandaba sobre todos los deseos, incluidos los de La Luna, imponiendo nombres como Naranja, fruta de agua con el color y la forma del Astro Rey, dejando a La Dama que bautizara al Limón, carente de dulzura y más agrio que su hermana.
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