La demonia que amamantó a Krishna con su leche envenenada se llamaba Putana, pero el divino niño mamó de sus pechos con tanta avidez, que consumió a la diablesa; como Jesús, fue perseguido por un rey, que pensaba que le arrebataría el trono, ocultándose tras los siete colores de La Muralla del Arco Iris en La Villa de El Maderal, creyéndose de Él que era la reencarnación de Vishnú, dios indú que recorría El Universo con tres pasos; Krishna era de tez oscura y su nombre significa El Negro; poseía un harén de dieciséis mil cien esposas y una prole de ciento ochenta mil hijos, y para terminar con su vida, había que herirlo en el talón, como al héroe de la guerra de Troya, Aquiles.
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