Como los templarios acampan alrededor de La Septenaria Muralla de El Maderal, aunque pueden entrar y salir sin impedimento, cual parte importante del bullicio de La Villa, con sus cánticos, sus bailes y el colorido de sus ropajes, sin que se sepa donde se fraguó su alma como pueblo, antes de emprender la marcha de siglos por toda La Tierra, siendo conocidos por nombres que delatan su procedencia temporal, cíngaros de Ceilán, romanís de Rumanía o gitanos de Egipto, con rasgos que hacen referencia a los aguileños rostros y atezados cabellos del Valle del Indo, quizá porque allí estuvieron más tiempo que en ningún otro lugar, pero no se está seguro de nada con ellos, o tal vez sean una tribu perdida de Israel, que olvidó sus ancestros para sobrevivir, cogiendo de aquí y de allí, y conformando su peculiar espíritu, que hace de cualquier manifestación un misterio digno de admirar.
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