Crees que estás ante dos ríos, uno salado y otro dulce, pero son sus agradables palabras, que te cruzan los sentidos llenándotelos de apasionados sentimientos, porque no tiene un corazón sino dos, y cuando uno sufre el otro la consuela, con dos ojos que son dos candelas, que las enciende y las apaga un duende, cual si fuera el dueño de su alma, mas si hubiera que pensar en Ella como una doble metáfora, sería para imaginarla Dos Veces Reina de Dos Veces Una Quimera.
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