Se llama Iván, y no sé que me pudo suceder, para no darme cuenta de su presencia en La Segunda Cena del Teso de La Horca; quizá las tinieblas, las explosiones y La Luna rebosante de sangre, se confabularon esa mágica noche, para oscurecer mi entendimiento, impidiéndome apreciar en toda su inmensa grandeza al Hacedor de Engranajes y Rodamientos, cuyas ingeniosas manos ensamblan oro y plata, hasta configurar un carro de veloces ruedas, capaz de volar a través de los enigmáticos caminos, que traza cada color del Arco Iris en La Villa de El Maderal.
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