cabecera villa el maderal
   volver a la portada elmaderal@elmaderal.com conexión al chat de la guareña imprimir página comentarios del autor  
la dama del caballo con alas      de     Carlos López Matías "el filipino"
   
 Libro II volver a la página anterior   
 
LA SEGUNDA CENA DEL TESO DE LA HORCA la dama del caballo con alas

Era La Noche del veintiocho de Agosto o cuatro veces siete del Mes del Sol, con La Luna de El Maderal llena de pasión menstruando en Sábado, iluminándonos desde Valdeladrones, cuando explosionó con furia el primer ahuyentador de demonios en el inicio de La Segunda Cena del Teso de La Horca, y tres veces tres comensales se dispusieron a reinar en armonía, degustando dos cochinillos de La Villa del Amor de Los Escuderos del Rey. Se continuaron lanzando al aire nuevos cohetes, cuyos zambombazos recordaban hasta doce a los divinos ausentes, y allí estaba una vez más el creador del excepcional evento, tan poderoso como una montaña y de vulnerable corazón, Jose El Negro; en frente Josele, un vástago de Resti, que se recogía los azabachados cabellos, cual si fuera su indomable alma la que le brillaba en la cabeza; a su izquierda, Quien Vela por Los Saberes de La Villa, Roberto El Peri; entre El y Pilatos, otro monarca de El Maderal, Kim, que semejaba, tocado con un sombrero rojo y coleta al viento, un río de conocimientos ocultos, quien tenía delante al Dios de Las Hermosas Palabras y de Los Bellos Gestos, Richi, compartiendo mantel por su derecha con estrellas de plata y áureo sable, El Rutilante Abisinio Juan Luis, y a continuación El Albañil del Cielo, que se está construyendo un palacio en las nubes y otro en Trasoto, y el de las nubes lo hace y lo deshace a su antojo, Roberto, nieto y bisnieto de herrero, quien tenía ante sus relampagueantes ojos a su primo, El Mágico Caballero, quien no se ha olvidado del noveno comensal, el majestuoso primo hermano de Triana, Jose Pablo, que abarcaba la apasionada cena de cante, baile y vehemente conversación desde una esquina de la mesa, con sus sabias manos de gran señor.

Carlos López Matías "el filipino"