|
La soledad... maldita compañera
que desgarras las fibras de mi alma.
Que secas la raíz del sentimiento.
Que marchitas las hojas de la calma.
Me alegro de que acabe tu reinado.
Con mi vida se extingue tu poder.
Y se funde la sombra tenebrosa
que me obliga a vivir en el ayer.
Espero que la muerte, compasiva,
me arranque para siempre de tu manto.
No deseo vivir con tu presencia.
No dejas ni el consuelo de mi llanto.
Adiós, mi odiada amiga, ya me marcho.
Ya siento que la vida se me va.
Por fin me libraré de tu influencia.
Por fin conseguiré la ansiada paz.
|