| RELATO CORTO (III) |
(Aprovechando casi todas las palabras del habla maderalina que he recopilado, gracias a esta página, he confeccionado un relato, que os mando a continuación)
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Hoy es nochebuena.
Elena recuerda...
El ajetreo de las fiestas navideñas. Es un recuerdo agridulce. El afán de recoger musgo en El Caño, fresquito, verde y... "congelao". Aunque llevaba guantes de lana, se quedaban las manos como un sorbete. Cuando llegaban a la
iglesia para depositar la preciada carga, ayudaban a preparar el enorme pesebre con las figuras de siempre y alguna más que aportaba cada uno. Elena llevaba dos patitos blancos, que cuando pasaba la Navidad, recuperaba, hasta el año próximo. Recuerda los villancicos que cantaban en el coro, y algunos que le había enseñado su madre, que a su vez los había aprendido de la suya, como éste:
Madre a la puerta hay un niño
más hermoso que el sol bello.
Y dice que tiene frio,
el pobrecito está en cueros.
Anda, y dile que entre.
Se calentará.
Porque en esta tierra
ya no hay caridad.
Nunca la ha habido
y nunca la habrá.
Entra el niño y se calienta
y después de calentado
le pregunta la patrona
por su patria y su reinado.
El niño responde:
yo soy de Belén.
mi madre del cielo
y mi padre también.
Ahí Elena se pierde, no recuerda más.
Cuando ella era muy pequeña, ponía los zapatos en la ventana para que los Reyes le dejaran algo. Era su gran ilusión. El día de Reyes, cuando se despertaba, iba toda nerviosa a recoger los zapatos y ... se encontraba con lo mismo de siempre: una "cagada" de mazapán y una naranja. La fruta se la comía con fruición y el mazapán lo comía poquito a poco para que le durara más.
Otro recuerdo muy vívido es cuando cantaba la misa del Gallo, arriba en el coro, con sus colegas. Elena tocaba el armonium, le encantaba, y con el coro cantaban la misa solemne y un montón de villancicos. Ahora recuerda otro muy antiguo.
Allá arriba en aquel monte
que está cerquita a Belén
ha nacido en esta noche
el chiquitito Manuel.
Estaba con él
un jumencito
y un buey.
El jumento hace: "ji,ji"
El buey responde:"mu, mu".
Los pajarcitos: "pi, pi"
Los ángeles: gloria a Dios.
San José mi Dios mi bien,
la Virgen mi Dios mi amor,
con que componen un coro
de bajo, tiple y tenor.
Mira que niño
tan chiquitito
que a todos embelesa
con sus mimitos.
Tocad, tocad, tocad el pandero
tocad, tocad, tocad sin cesar
que ha nacido el niño
y el panderetillo tiene que sonar.
Tocad, tocad sin cesar.
Eran tiempos en los que se ponía mucha ingenuidad, fe e ilusión en esas fiestas.
Ahora todo es distinto. Se ha convertido en un festín consumista, con exceso de regalos. Los niños de ahora tienen demasiadas cosas. Pero los pequeñajos, siguen jugando con las cajas de los regalos más caros, para desespero del que hace el regalo.
Espero que al menos la ilusión del reencuentro con los seres queridos en estas fechas no apague la llama totalmente y nos olvidemos por un corto espacio de tiempo de las grandes vicisitudes por las que está pasando todo hijo de vecino. Arriba los corazones!. Es Navidad!
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Dominic 24 de diciembre de 2008 |
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