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Riela, luna lunera, la mar te ama.
Saca destellos de plata del agua mansa.
Con tu luz se baña el beso de los amantes.
A tu nombre debe la pena su dulce cante.
Los secretos mejor guardados sabes leer.
Tu fulgor descubre el fondo de mi querer.
Con la noche, fiel aliada, tejes las redes.
Los corazones, enardecidos, manejar puedes.
Y los humanos, débiles hojas que mueve el viento
se tornan cera, simples muñecos del sentimiento.
Riela, luna lunera, fría y hermosa.
Nunca sabrás por qué te han hecho tan poderosa.
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